CAPITULO 4
Tras restablecer nuestro ejército con nuevos reclutas mientras seguiamos reforzando nuestra polis, en el horizonte empezamos a ver las consecuencias del conflicto que indicaban nuestros aliados.
Flotas de guerra imponentes luchando cerca de nuestras aguas y columnas de humo que salían de las ciudades afectadas por el conflicto.
En ese momento un mensajero llegó a nuestras puertas y nos informó de que los bárbaros habían salido a saquear una de las ciudades aliadas en llamas ya que estaba desprotegida, inmediatamente se repartieron lanzas, espadas y cascos para interceptarlos o hacerlos volver a su base lo antes posible.
Al llegar al campamento enemigo vimos que los bárbaros no habían terminado de reconstruir su empalizada y habían dejado hombres vigilando.
Nos lanzamos al ataque y acabamos con sus defensores sufriendo algunas bajas, una vez hecho tocamos su cuerno de guerra y prendimos fuego a un par de chozas para advertir de nuestra presencia y así efectivamente el enemigo regresó a su campamento y se salvó la polis de nuestros aliados de manos bárbaras.

